Por Luisa Villarraga
La Procuraduría ha tomado medidas para abordar la persistente problemática de las humaredas malolientes que aqueja a la comunidad de la vereda Pradera Baja en Calarcá. Durante más de diez años, los residentes han padecido esta situación, que perjudica su derecho a un ambiente saludable. Estas emisiones nocivas ocurren durante la noche, varias veces a la semana, mientras la población descansa, exponiéndolos a la contaminación del aire, lo que pone en riesgo la salud de niños, ancianos y personas enfermas, así como la de animales domésticos y silvestres.
A pesar de las denuncias realizadas, la situación no ha cambiado en este sector rural de Calarcá, ya que las autoridades no han intervenido de manera efectiva. Recientemente, ante nuevas denuncias, la presencia policial fue insuficiente y no se llevó a cabo una investigación adecuada para determinar el origen y a los responsables de las humaredas. Ahora se espera que las autoridades pertinentes, como la CRQ, la Alcaldía de Calarcá y la Secretaría de Servicios Sociales y Salud del municipio, aborden de manera integral el problema y tomen medidas efectivas para resolverlo, en cumplimiento de sus competencias y funciones, y de acuerdo con las normativas aplicables
