Italia cambia las reglas para la ciudadanía: ¿quiénes aún pueden obtenerla?

Internacional

Italia ha endurecido los requisitos para obtener la ciudadanía por descendencia, afectando principalmente a miles de latinoamericanos. Con el decreto-ley aprobado recientemente, solo podrán acceder a la nacionalidad quienes tengan un padre, madre, abuelo o abuela nacido en Italia, eliminando la posibilidad para generaciones más alejadas. Antes de este cambio, bastaba con demostrar un vínculo con un antepasado nacido después de 1861, lo que permitió que en 2024 unos 30.000 argentinos obtuvieran el pasaporte italiano.

El gobierno italiano justifica la medida como un intento de evitar abusos y fraudes en la adquisición de la ciudadanía, además de alinear su legislación con la de otros países europeos. Según el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, la ciudadanía “debe ser algo serio” y debe mantenerse un vínculo real con Italia. Como parte de esta reforma, los trámites dejarán de gestionarse en los consulados y se trasladarán a una oficina central en Roma, con el objetivo de mejorar la eficiencia y liberar recursos para atender a quienes ya son ciudadanos.

Además de restringir el derecho por descendencia, Italia impondrá nuevos requisitos para conservar la ciudadanía en el extranjero. Las personas deberán ejercer sus derechos y deberes como ciudadanos al menos una vez cada 25 años, ya sea votando, renovando documentos o cumpliendo con obligaciones fiscales. También será obligatorio registrar el nacimiento antes de los 25 años para quienes nazcan fuera de Italia y deseen obtener la nacionalidad.

A pesar de las limitaciones, existen excepciones para quienes nacen en Italia o cuyos progenitores hayan residido en el país por al menos dos años antes del nacimiento. También podrán acceder quienes se muden a Italia y permanezcan al menos dos años consecutivos. Con estos cambios, el gobierno busca reducir el número de solicitudes y agilizar los procesos administrativos, en un contexto donde se estima que entre 60 y 80 millones de personas en el mundo podrían haber reclamado la ciudadanía con la normativa anterior.

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