La administración del presidente Donald Trump confirmó este domingo 6 de abril que más de 50 países se han comunicado con la Casa Blanca para discutir la posibilidad de renegociar los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos. La medida ha desatado una ola de reacciones diplomáticas y económicas a nivel global.
Según Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, estos gobiernos buscan reducir sus propias barreras comerciales en un intento por evitar ser impactados por el arancel general del 10% que Washington comenzó a aplicar el sábado a todas las importaciones. Este gravamen subirá el miércoles 9 de abril para varios socios estratégicos: 20% a la Unión Europea y 34% a China.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, indicó en una entrevista con NBC que están evaluando las propuestas: “Después de décadas de prácticas comerciales desleales, no se puede empezar desde cero. Veremos si lo que ofrecen es realmente serio”.
Las repercusiones no se han hecho esperar. China respondió con aranceles propios, y la Unión Europea convocó a sus ministros de Comercio Exterior a una reunión urgente en Luxemburgo este lunes para preparar su contraofensiva.
“El orden comercial mundial como lo conocíamos ya no existe”, sentenció el primer ministro británico Keir Starmer, en alusión al impacto de las decisiones de Washington.
En medio del revuelo diplomático, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se reunirá con Trump para abordar, entre otros temas, el nuevo arancel del 17% que afectará productos israelíes. Vietnam, por su parte, solicitó un aplazamiento de 45 días a los aranceles del 46% que afectarán sus exportaciones, buscando tiempo para alcanzar un acuerdo con EE.UU.
Con mercados en tensión y múltiples países en búsqueda de acuerdos bilaterales, la presión internacional crece mientras el gobierno Trump mantiene su discurso de “recuperar el control” del comercio exterior estadounidense.
