Las redes sociales ahora tienen un peso importante a la hora de solicitar la visa para ingresar a Estados Unidos. A partir de una directriz reciente del Departamento de Estado, las embajadas y consulados del país norteamericano están intensificando la revisión de las plataformas digitales de ciertos solicitantes, especialmente aquellos que aplican a las categorías F, J y M, que corresponden a estudios académicos, vocacionales o de intercambio.
Esta medida implica una revisión detallada de los perfiles digitales para detectar posibles discursos considerados antiestadounidenses o antiisraelíes, así como posibles vínculos con organizaciones extremistas. Si se identifica algún contenido sospechoso, el caso se remite a la Unidad de Prevención de Fraude (FPU), donde se realiza un análisis obligatorio.
Aunque el enfoque inicial se dirige a visas de estudio, expertos señalan que esta clase de verificación puede extenderse a otras modalidades migratorias. Las autoridades estadounidenses buscan garantizar que la información compartida en redes coincida con lo declarado en los formularios oficiales y que no existan inconsistencias que puedan levantar sospechas sobre fraude, suplantación o posibles amenazas a la seguridad nacional.
Entre los aspectos que se examinan están: publicaciones que contradigan lo reportado en la solicitud, contenidos que sugieran actividad ilegal, datos que pongan en duda el parentesco familiar alegado, inconsistencias laborales en perfiles como LinkedIn, o rastros digitales que indiquen infracciones migratorias previas.
Este control también permite evaluar el carácter del solicitante y su comportamiento en línea, considerando que una publicación, un comentario o una asociación virtual pueden ser determinantes para aprobar o rechazar una visa.
