Luis José Rueda, el único cardenal colombiano con opción real en el cónclave

Nacional

Tras la muerte del papa Francisco, la Iglesia católica se prepara para uno de los momentos más trascendentales en su estructura jerárquica: el cónclave que definirá al próximo sumo pontífice. En medio de este proceso, un nombre colombiano sobresale entre los posibles participantes con voz y voto: el del cardenal Luis José Rueda Aparicio.

Oriundo de San Gil, en Santander, y actualmente con 63 años, Rueda Aparicio es el único de los tres cardenales colombianos que cumple con los requisitos de edad para formar parte activa del cónclave. Los otros dos cardenales del país ya superan los 80 años, por lo cual no pueden intervenir en la elección del nuevo líder de la Iglesia católica.

La vida del monseñor santandereano ha estado marcada por la humildad, el trabajo y una fuerte conexión con su comunidad. Creció en una familia numerosa, donde compartía techo y mesa con más de una docena de hermanos. Desde niño, trabajó en distintos oficios como la carpintería y la construcción, no para enriquecerse, sino para ayudar a mantener a su familia.

Antes de tomar la decisión de consagrarse a la vida religiosa, tuvo experiencias significativas como su servicio en el Ejército Nacional, etapa que describe como difícil y dolorosa. Incluso, su madre tuvo que intervenir personalmente para que pudiera dejar el uniforme. Fue en esa transición, tras trabajar también en un laboratorio, que sintió con claridad el llamado espiritual.

Aunque en su juventud vivió un romance y compartió afinidades y diferencias con una pareja, fue la fe la que finalmente definió su camino. Contra la opinión de su madre, pero con el respaldo de su padre, decidió ingresar al seminario y formarse como sacerdote.

Sin especializaciones ni doctorados, pero con una amplia trayectoria pastoral, Rueda Aparicio ha ocupado importantes cargos eclesiásticos en Montelíbano, Popayán y Bogotá. En 2023, el papa Francisco lo llamó a formar parte del colegio cardenalicio, reconociendo su labor al servicio de la fe.

Más allá de los títulos académicos, Rueda asegura que su verdadero aprendizaje lo ha obtenido del contacto directo con las comunidades, los territorios y las realidades del país. Su vocación no se basa en la jerarquía, sino en su compromiso con la Iglesia entendida como pueblo

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