En medio de la incertidumbre global, el bitcóin parece estar redefiniendo su identidad en los mercados financieros. Luego de años en los que su comportamiento estuvo estrechamente ligado al desempeño de las grandes tecnológicas de Wall Street, en abril de 2025 la criptomoneda más popular del mundo ha mostrado señales claras de independencia.
Mientras el oro se valorizaba hasta superar los US$3.500 por onza, el bitcóin también tomó impulso y, tras una caída el pasado 7 de abril provocada por el anuncio de nuevos aranceles de EE. UU., repuntó con fuerza y acumuló una subida cercana al 20 %. Este martes 22 alcanzó los US$90.000, su punto más alto desde principios de marzo.
Este movimiento ha llevado a varios analistas a sugerir que el bitcóin podría estar consolidándose como un activo refugio, más cercano al oro que a las acciones tecnológicas. Incluso, expertos hablan de un proceso de “desacoplamiento” con el Nasdaq, el índice que agrupa a las principales firmas del sector tech en Estados Unidos.
Las tensiones geopolíticas, las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal —agudizadas por las críticas del presidente Donald Trump hacia su titular Jerome Powell— y la volatilidad del dólar, han llevado a los inversionistas a buscar nuevas formas de proteger su capital. En este escenario, el bitcóin se perfila como una alternativa sólida frente al nerviosismo en los mercados tradicionales.
En paralelo, los ETF de bitcóin listados en Estados Unidos recibieron este lunes US$381 millones, la mayor entrada diaria de capital desde enero. Si la criptomoneda logra mantenerse por encima de los US$88.800, según analistas, podría avanzar hacia los US$94.000 en las próximas semanas.
