El empresario Elon Musk informó que a partir de mayo disminuirá de forma considerable su participación en la Oficina de Reducción del Gasto Federal (DOGE), impulsada por el expresidente Donald Trump, para enfocar su atención en Tesla, tras una caída del 71% en las ganancias de la compañía en el primer trimestre de 2025.
Durante una conferencia con inversionistas, Musk explicó que “la mayor parte del trabajo clave en la DOGE ya está hecho”, por lo que su tiempo se redirigirá a Tesla, que enfrenta uno de sus peores trimestres en años. La empresa reportó utilidades por solo 409 millones de dólares, una cifra muy por debajo de lo esperado por el mercado.
Tesla también recortó sus proyecciones para 2025, atribuyendo parte de su incertidumbre al impacto que podrían tener las políticas arancelarias promovidas por Trump, que están generando tensión en el comercio global.
Además, Musk señaló que el entorno político ha afectado directamente la demanda de vehículos eléctricos. Las ventas globales de Tesla se desplomaron un 13% interanual, entregando apenas 336.681 unidades en el trimestre. Las protestas contra Musk, incluidos actos vandálicos, llamados a boicot y manifestaciones, han contribuido al debilitamiento del mercado.
“Sé que mi participación en el gobierno ha generado reacciones”, reconoció Musk, quien añadió que su labor ha sido clave para combatir el derroche fiscal. “Muchos ataques provienen de quienes se beneficiaban de ese despilfarro”, afirmó.
El multimillonario, que también dirige X (antes Twitter) y SpaceX, aseguró que pese a las críticas, el trabajo en la DOGE ha permitido detectar y reducir fraudes, aunque su enfoque volverá ahora a reforzar el futuro de Tesla en un entorno político y económico cada vez más volátil.
