En medio de un clima diplomático cada vez más tenso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra su homólogo ucraniano Volodymyr Zelensky, luego de que este rechazara una propuesta de alto el fuego impulsada por Washington. El plan incluía, entre otros puntos, aceptar la anexión rusa de Crimea como parte de un posible acuerdo para detener la guerra.
Trump criticó públicamente a Zelensky, acusándolo de entorpecer un posible acuerdo que, según él, estaba a punto de concretarse. La negativa del mandatario ucraniano habría generado gran frustración en la Casa Blanca, que ya había advertido que podría abandonar su papel de mediador si no se alcanzaban resultados.
Mientras tanto, el vicepresidente estadounidense JD Vance confirmó que el gobierno de su país está presionando por una tregua inmediata, incluso si eso implica que tanto Ucrania como Rusia cedan territorios actualmente en disputa. Desde Moscú, donde continúan las conversaciones, se intenta mantener el impulso de las negociaciones que, al menos por ahora, parecen estancadas.
La propuesta estadounidense, que habría sido discutida de forma preliminar con representantes rusos y europeos, perdió fuerza luego de la suspensión de las reuniones diplomáticas en Londres, tras la inesperada ausencia de altos funcionarios estadounidenses como Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff. Fuentes diplomáticas afirman que la decisión tomó por sorpresa a los socios europeos, quienes esperaban avances concretos.
En paralelo, Rusia intensificó sus ataques tras una breve pausa. En la ciudad de Marhanets, un ataque con dron dejó varios muertos y heridos. También se reportaron daños en infraestructuras críticas en el sur del país, lo que evidencia que el conflicto está lejos de una pausa real.
Desde Kiev, Zelensky reiteró su exigencia de un alto el fuego total e incondicional, pero sin aceptar ninguna cesión territorial, especialmente en lo relacionado con Crimea. Esta postura firme ha sido respaldada por su gabinete y se considera inamovible tanto a nivel constitucional como político.
A pesar de rumores sobre una posible disposición rusa a frenar la ofensiva militar a cambio de reconocimientos territoriales, el Kremlin negó que existiera tal propuesta formal. En Ucrania, las autoridades consideran estas versiones como intentos de presión y dejaron claro que no contemplan concesiones sobre lo que consideran principios innegociables.
