La salida de Shell de sus operaciones marinas en Colombia ha encendido alertas sobre el futuro del gas y el petróleo en el país. Aunque existen hallazgos importantes como el proyecto Sirius, el ambiente de desconfianza y la necesidad de inversiones multimillonarias complican su desarrollo.
La inversión extranjera directa cayó 25,9% en marzo de 2025, y en el sector de petróleo y minería el descenso fue del 30,1%. Según expertos, esta tendencia refleja un deterioro del clima de inversión, mientras que el resto del mundo aumenta sus apuestas en hidrocarburos.
En los últimos diez años, la inversión en exploración y producción de petróleo y gas en Colombia ha mostrado una caída sostenida. En 2023, la inversión bajó un 1% respecto a 2022, y se proyecta una nueva disminución para 2024.
La salida de grandes petroleras como BP, Chevron y Repsol, sumada a trabas ambientales y conflictos sociales, agrava la situación. Aunque Petrobras mantiene interés en el proyecto Sirius-2, sin acciones concretas, Colombia corre el riesgo de volverse dependiente de las importaciones de gas.
