Alarma en Alemania: el consumo de cocaína se dispara y preocupa a las autoridades

Internacional

Alemania enfrenta una creciente crisis por el aumento del consumo de cocaína, una droga que ha dejado de ser exclusiva de ciertos círculos para expandirse a todos los estratos sociales, generando serias consecuencias para el sistema de salud.

Holger Münch, jefe de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), advirtió recientemente que el tráfico de cocaína se ha redirigido hacia Europa ante la saturación del mercado estadounidense. “El problema está creciendo rápidamente”, señaló.

Por su parte, Burkhard Blienert, comisionado federal para Adicción y Drogas, alertó que el número de consumidores de cocaína se ha duplicado en pocos años, convirtiéndose en la principal sustancia ilegal en el país. “En tiempos de incertidumbre, el uso de drogas se dispara”, afirmó.

Las estadísticas de 2024 respaldan esta preocupación: mientras los delitos asociados a la heroína disminuyen, los vinculados a la cocaína aumentaron casi un 5 %. En 2023, se decomisaron 43 toneladas de esta droga, el doble que el año anterior, y los análisis de aguas residuales confirman un aumento notable en su consumo.

El cambio en el mercado de drogas también obedece a factores externos, como la drástica caída del cultivo de opio en Afganistán tras la prohibición de los talibanes, lo que ha reducido el suministro de heroína a nivel mundial.

La reciente legalización de la marihuana en Alemania también podría estar influyendo. Según Jörn Memenga, de la Asociación Alemana de Investigadores Criminales, quienes buscan transgredir normas podrían estar optando ahora por la cocaína.

El acceso no parece difícil: un gramo cuesta entre 50 y 80 euros y alcanza para unas 15 dosis, lo que deja cada línea de cocaína a un precio similar al de una copa de vino en un bar.

No obstante, los riesgos son altos. La cocaína puede causar graves problemas cardiovasculares incluso en personas jóvenes, además de severas afectaciones psicológicas como ansiedad, trastornos del sueño y delirios paranoides, advierte el psiquiatra Ingo Schäfer.

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