Con una emotiva eucaristía en la Catedral Inmaculada Concepción, la Diócesis de Armenia despidió al Papa Francisco, recordándolo como un símbolo viviente del Evangelio, de la esperanza y la misericordia. La ceremonia, presidida por monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez el martes 29 de abril, reunió a fieles, sacerdotes, seminaristas, religiosos, laicos y niños de la fundación Tejiendo Sueños de Esperanza.
La homilía destacó el legado espiritual del pontífice fallecido el lunes 21 de abril. Monseñor lo describió como un hombre que predicó con humildad, gestos simples y un profundo amor por los más necesitados. Sus palabras evocaron la figura del Papa como reflejo de Cristo, guiando a la humanidad con esperanza, paz y compasión.
Durante la celebración, los asistentes rindieron homenaje al llamado de Francisco a vivir la fe con acción: una esperanza activa, una paz construida desde el perdón, y una misericordia que transforma desde el corazón. El obispo enfatizó que su mensaje fue más que palabras: fue una forma de vida.
Uno de los momentos más significativos fue el acompañamiento de los niños, quienes portaban mensajes inspirados en frases del pontífice, como “Oren por mí”, dejando entrever cómo su figura tocó incluso a los más jóvenes.
La despedida también fue un llamado a continuar su legado: construir comunidad desde la serenidad, vivir el Evangelio con sencillez, y apostar por un mundo reconciliado. Para la Iglesia local, su paso por el mundo no solo fue papado: fue un testimonio de amor.
