El gobierno de Israel confirmó este viernes un bombardeo en las inmediaciones del Palacio Presidencial en Damasco, como represalia por los recientes enfrentamientos sectarios que han dejado más de un centenar de muertos, en su mayoría miembros de la comunidad drusa.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), aviones de combate ejecutaron un ataque dirigido contra zonas cercanas a la sede del poder en Siria. La acción, avalada por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz, se enmarca en una creciente preocupación por el despliegue de fuerzas sirias en el sur de Damasco y las amenazas contra la minoría drusa.
Netanyahu advirtió que su país “no permitirá” movimientos militares sirios en esa zona ni agresiones contra los drusos, mientras Katz señaló que “Israel responderá con contundencia” si el régimen sirio no protege a esta población.
Los combates estallaron tras la difusión en redes de un mensaje ofensivo hacia el profeta Mahoma, atribuido a un clérigo druso, que desató una oleada de violencia entre esta comunidad y milicias progubernamentales. El líder espiritual druso, Sheikh Hikmat al-Hijri, denunció lo que llamó una “campaña genocida” contra su pueblo y acusó directamente a grupos armados vinculados al régimen de las masacres.
El bombardeo israelí ocurre días después de una ofensiva similar en Siria, lo que marca una intensificación en la postura militar de Israel en medio del caos sectario que atraviesa el país.
Mientras tanto, el Departamento de Estado de EE.UU. condenó los ataques contra la comunidad drusa y la retórica incitadora, calificándolos de “inaceptables”. Las autoridades sirias, por su parte, desplegaron tropas en Sahnaya, al sur de Damasco, atribuyendo la violencia a “grupos fuera de la ley”, aunque los drusos desconfían de cualquier acción oficial.
