Cauca bajo ataque: disidencia de las Farc lanza ofensiva con tatucos, drones y bombas

Judiciales

Una noche de caos vivió el departamento del Cauca tras una serie de acciones violentas orquestadas por una disidencia de las Farc bajo el mando de alias “Iván Mordisco”. Tres puntos del occidente del departamento —Patía, Argelia y Balboa— fueron blanco de ataques casi simultáneos contra la Fuerza Pública, utilizando armas no convencionales como drones explosivos, motocicletas bomba y cilindros lanzados desde volquetas.

El hecho más crítico se registró en el corregimiento de El Estrecho, en el municipio de Patía, donde fue atacada una estación de Policía y una base militar con tatucos lanzados desde un vehículo de carga. La ofensiva dejó al menos tres personas heridas por esquirlas, sumiendo a la comunidad en momentos de pánico, como se evidenció en los videos que circularon en redes sociales tras el ataque.

En Argelia, específicamente en el corregimiento de El Plateado, los insurgentes activaron una motocicleta cargada con explosivos. Aunque no hubo víctimas, la explosión generó temor entre la población local. Horas más tarde, en Balboa, fue activado un dron cargado con explosivos en otro intento de agresión que, según los primeros reportes, no dejó lesionados.

A estos hechos se suma un incidente ocurrido el día anterior en el departamento de Caquetá, cuando un bus intermunicipal fue incinerado por insurgentes. Un suboficial del Ejército, que viajaba de civil para visitar a su pareja, quedó atrapado en el baño del vehículo y murió calcinado. La víctima, cuya identidad ya está en proceso de verificación por parte de Medicina Legal, habría sido sorprendida durante el recorrido por dos hombres armados que ordenaron descender a los pasajeros antes de prender fuego al vehículo.

Mientras tanto, en el mismo corregimiento de El Plateado, pero por razones distintas, un incendio de gran magnitud destruyó tres viviendas. La conflagración fue provocada por una riña de pareja que terminó con uno de los involucrados cortando la manguera de gas de una estufa e iniciando un fuego que rápidamente se propagó a casas vecinas. Sin presencia oficial de bomberos —debido a la falta de recursos y condiciones laborales críticas—, la comunidad tuvo que controlar las llamas por sus propios medios.

Estos eventos, ocurridos en menos de 48 horas, reflejan la compleja combinación de violencia armada, conflictos domésticos y precariedad institucional que afecta a varios municipios del suroccidente colombiano

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