Pese a que la reforma laboral volvió a tomar fuerza en el Congreso, el presidente Gustavo Petro insiste en su intención de realizar una consulta popular, reactivando el paquete original de 12 preguntas y añadiendo 4 nuevas relacionadas con el sistema de salud. El argumento del Gobierno es que el Congreso estaría bloqueando la posibilidad de que los ciudadanos decidan directamente sobre estos temas en las urnas.
Desde la Presidencia se justificó la inclusión de los temas de salud asegurando que hay una “pretensión” de archivar nuevamente la reforma sanitaria en la Comisión Séptima del Senado, donde ya fue derrotada anteriormente.
Sin embargo, expertos y analistas consideran que las preguntas no solo son innecesarias, sino también manipulativas, pues, según ellos, los temas que abordan ya están regulados por normativas existentes. Además, advierten que este intento responde más a intereses políticos que a una verdadera voluntad de reformar.
Críticos del Gobierno, incluidos miembros de la oposición, señalan que la consulta sería una estrategia para activar tempranamente una campaña política con miras a las elecciones de 2026.
El exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas cuestionó la viabilidad de gastar recursos públicos en un proceso que considera redundante, especialmente cuando las reformas siguen activas en el Congreso y el país enfrenta limitaciones fiscales. “No tiene sentido dilapidar dinero cuando hay tantas necesidades urgentes”, apuntó.
La propuesta de consulta vuelve así al centro del debate nacional, no solo por su contenido, sino por las motivaciones políticas y económicas que la rodean.
