Estudiantes de Biología de Uniquindío documentan saberes medicinales ancestrales del pueblo Pijao

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En un ejercicio de rescate cultural y científico, Manuela Castaño Grisales y María Camila Moncaleano Restrepo, estudiantes del programa de Biología de la Universidad del Quindío, adelantaron una investigación que destaca el conocimiento tradicional del Cabildo Mayor Indígena Pijao en torno al uso de plantas medicinales. El trabajo no solo evidenció la riqueza botánica empleada por esta comunidad, sino que además fortaleció vínculos intergeneracionales y reafirmó la importancia de la medicina ancestral en contextos urbanos.

El estudio, que se llevó a cabo entre agosto de 2024 y abril de 2025 bajo la dirección del docente e investigador Carlos Alberto Agudelo Henao y la asesoría de Rubén Darío Oyuela Capera, gobernador del cabildo, se centró en documentar los usos etnobotánicos tradicionales a través de entrevistas a sabedores, cultivadores y personas mayores de la comunidad.

Como resultado, se identificaron 78 especies de plantas con aplicaciones medicinales, muchas de ellas adaptadas al contexto urbano mediante su cultivo en patios o huertas, o mediante su comercialización en plazas de mercado. Entre los usos más frecuentes, las infusiones orales para tratar afecciones respiratorias, digestivas e inmunológicas fueron destacadas.

“Más allá de la investigación académica, nuestro propósito era devolver ese conocimiento a la comunidad”, afirmaron las investigadoras, quienes también elaboraron una cartilla ilustrada con los resultados más importantes, socializada en encuentros educativos con los habitantes del cabildo.

Uno de los aportes más significativos del proyecto fue la recolección y conservación de muestras botánicas en el Herbario HUQ de la Universidad del Quindío, lo que permitió respaldar científicamente estos saberes y asegurar su preservación para futuras generaciones e investigaciones.

El estudio concluye que, aunque los saberes persisten —principalmente entre mujeres mayores—, hay una amenaza latente de pérdida debido al bajo interés de los jóvenes. Esto, señalan las autoras, plantea un reto urgente para el fortalecimiento de la identidad cultural y el reconocimiento del valor de la medicina tradicional indígena.

Con su investigación, Manuela y María Camila no solo amplían el conocimiento científico sobre etnobotánica en el Quindío, sino que también se convierten en puente entre la academia y las raíces de un pueblo que mantiene vivo su legado a través de las plantas.

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