El Quindío atraviesa una etapa de vigilancia intensiva por el aumento de casos de dengue tipo I, situación que ha sido oficializada por el Ministerio de Salud a través de una circular conjunta. A la fecha de corte del quinto periodo de 2025, se han documentado 665 casos en la región, cifra que, aunque representa una reducción del 69 % frente al mismo periodo del año anterior, aún supera el umbral epidemiológico esperado.
El municipio de Armenia es el foco principal del brote, con casi la mitad de los casos reportados, mientras que localidades como Córdoba, Circasia y Buenavista exhiben las tasas más altas de incidencia. En cuanto a la gravedad, el 71,5 % de los pacientes presentan síntomas leves sin señales de alarma, un 28,1 % muestran signos preocupantes y se han registrado dos casos con complicaciones severas.
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias insisten en reforzar medidas básicas pero fundamentales para frenar la propagación del mosquito transmisor: eliminar objetos que acumulen agua, usar toldillos, aplicar repelente y acudir al médico ante síntomas como fiebre persistente, dolores musculares intensos o signos de sangrado.
Desde la Secretaría de Salud Departamental se ha desplegado un plan de intervención que incluye visitas a zonas de alto riesgo, campañas de recolección de residuos inservibles, jornadas educativas sobre el lavado adecuado de tanques y monitoreo del índice de proliferación del mosquito Aedes aegypti. Estas acciones buscan reducir el impacto del virus y prevenir un agravamiento del brote en los meses venideros.
El llamado del gobierno departamental es claro: no bajar la guardia. Aunque los datos indican una tendencia descendente respecto al año anterior, la circulación del dengue continúa siendo una amenaza seria para la salud pública en el departamento.
