Reforma laboral en Colombia sacude al sector turismo: beneficios para trabajadores y presión para las MiPymes

Nacional

La entrada en vigencia de la reforma laboral en Colombia marca un giro significativo en las dinámicas del empleo, con cambios diseñados para fortalecer los derechos de los trabajadores. No obstante, varios sectores productivos han comenzado a expresar sus preocupaciones frente a las implicaciones prácticas que estos ajustes podrían traer, especialmente para las pequeñas y medianas empresas del sector turismo.

Las nuevas disposiciones incluyen, entre otras, la anticipación del horario nocturno, lo que implica un aumento en los recargos por horas extras en franjas horarias más amplias. Este cambio, aunque pensado como una mejora para el trabajador, representa un reto para actividades económicas que funcionan en horarios extendidos, como hoteles, agencias de viajes, restaurantes y operadores turísticos.

“Los negocios turísticos trabajan de forma continua, incluyendo noches y fines de semana. Esta reforma llega sin tener en cuenta las particularidades de nuestro modelo de operación”, señaló Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de ANATO, al advertir que muchas microempresas podrían verse forzadas a reducir personal o limitar horarios para sostenerse.

Otro punto crítico es el nuevo tratamiento del contrato de aprendizaje, que desde ahora será considerado un contrato laboral con todas sus implicaciones. Durante la fase de práctica, los aprendices deberán recibir el salario mínimo completo más prestaciones, lo que incrementa sustancialmente los costos para los empresarios, dificultando la inclusión laboral de jóvenes en formación, especialmente en pequeñas organizaciones.

Aun así, la reforma contempla beneficios puntuales para las microempresas del sector, como la posibilidad de cotizar a seguridad social de forma proporcional al tiempo trabajado. Esta medida se presenta como un alivio parcial para empleadores que enfrentan alta rotación o contratación por días.

Mientras los gremios insisten en la necesidad de ajustes que reconozcan las particularidades de cada industria, el gobierno defiende la reforma como una apuesta por la equidad y la formalización. Sin embargo, el desafío será lograr ese equilibrio sin poner en riesgo la sostenibilidad de sectores clave para la economía nacional, como el turismo.

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