El Mundial de Clubes 2025, que se celebra en Estados Unidos, entra en su fase decisiva con un choque que promete emociones dentro y fuera de la cancha. Real Madrid y París Saint-Germain disputarán este miércoles una de las semifinales más esperadas del renovado torneo, en lo que también será el reencuentro entre Kylian Mbappé y su antiguo club.
El delantero francés, ahora figura del equipo merengue, volverá a enfrentar al conjunto parisino tras su salida a mediados de 2024. Lo hace en un momento en el que no atraviesa su mejor condición física, tras una reciente gastroenteritis que lo alejó de los primeros compromisos del certamen. Aunque ya ha sumado minutos y anotó en cuartos de final ante el Borussia Dortmund, su rendimiento sigue condicionado por su recuperación.
Desde el banquillo madridista, Xabi Alonso, en su primer gran desafío internacional como entrenador, ha optado por dar protagonismo al joven Gonzalo García. El delantero de 21 años ha sido una de las revelaciones del torneo con cuatro goles, convirtiéndose en una pieza clave en las fases eliminatorias.
Mientras tanto, en el otro lado del campo, Luis Enrique busca cerrar una campaña memorable con el PSG, club que conquistó su primera Champions League tras la marcha de Mbappé. El técnico español, que causó controversia al declarar que su equipo jugaría mejor sin la estrella francesa, podría ahora encontrarse cara a cara con él en una cita crucial.
“El PSG ha demostrado que puede brillar con una propuesta colectiva, más allá de las individualidades”, ha insistido el estratega, cuya visión quedó registrada incluso en una serie documental lanzada a principios de este año.
El partido se jugará en el MetLife Stadium, escenario de la final del torneo y futura sede de la Copa Mundial 2026. Allí también se enfrentarán Chelsea y Fluminense, en la otra llave semifinal. El club brasileño, que ha sido subestimado por muchos, quiere dar la campanada y romper con el dominio europeo en esta competencia.
Mientras se define el camino hacia el título, el enfrentamiento entre Real Madrid y PSG concentra la atención global no solo por el alto nivel futbolístico, sino por el morbo añadido de ver a Mbappé en un duelo cargado de historia reciente.
