Kenyerby Manuel Virla Nava, de nacionalidad venezolana, golpeó brutalmente a su señora madre porque se negó darle dinero para comprar una cerveza

Internacional

Un acto de violencia que ha causado profunda repulsión e indignación en la comunidad del municipio San Francisco, estado Zulia, dejó al descubierto la crudeza de una realidad que no puede seguir siendo tolerada: el maltrato a una madre por parte de su propio hijo. Kenyerby Manuel Virla Nava, de 33 años, fue capturado por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), luego de agredir salvajemente a su progenitora por negarse a entregarle dinero para continuar bebiendo.

El aberrante hecho ocurrió en el barrio La Polar, parroquia Domitila Flores, cuando el sujeto llegó en evidente estado de embriaguez y exigió dinero con tono amenazante. Ante la negativa de la madre, este no dudó en golpearla con violencia desmedida, causándole múltiples heridas. La víctima, una mujer mayor, fue ultrajada física y verbalmente por quien debía protegerla, en un acto que no solo hiere su integridad, sino que hiere también a toda una sociedad que no puede callar ante estos crímenes.

Gracias a la denuncia de vecinos, quienes escucharon los gritos de auxilio, los uniformados del Cicpc actuaron de inmediato y lograron la aprehensión de Virla Nava, quien ahora enfrenta cargos por violencia doméstica agravada, y fue puesto a disposición del Ministerio Público.

Este caso, más allá de las cifras, es una muestra dolorosa del deterioro social que puede causar la adicción y la pérdida total del respeto por los valores esenciales. Golpear a una madre no solo es un delito: es una traición imperdonable al lazo más sagrado de la vida. Las autoridades reiteran su rechazo absoluto a todo tipo de maltrato intrafamiliar y piden a la ciudadanía no guardar silencio ante estos episodios.

La violencia contra las mujeres y los adultos mayores debe ser perseguida y castigada con el máximo rigor. Hoy, más que nunca, es urgente levantar la voz para proteger a quienes han dado la vida por nosotros y exigir justicia para quienes son víctimas del horror dentro de su propio hogar.

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