El auditorio Euclides Jaramillo Arango de la Universidad del Quindío fue escenario del Primer Encuentro Nacional “Ciudades sin suicidio”, un espacio que puso en el centro de la conversación un tema que durante años se ha tratado con miedo y silencio: la prevención del suicidio. La actividad coincidió con la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y dejó claro que, en el Eje Cafetero, hablar sin tapujos puede salvar vidas.
Expertos invitados al encuentro, como Pablo César González Sepúlveda, psicólogo de la salud del Colegio Colombiano de Psicólogos, y Omar Darío Gómez Baquero, director ejecutivo de Modo Sobre, coincidieron en un punto esencial: la desestigmatización es la primera herramienta para enfrentar una problemática que ya supera las cifras nacionales en esta región.
El panorama regional encendió las alarmas. “El Quindío tiene números por encima del promedio del país, y Risaralda incluso más elevados”, advirtió González, quien insistió en que abrir la conversación pública reduce los intentos de suicidio. “Muchas personas no buscan morir, quieren dejar de sufrir. Cuando la sociedad ofrece alternativas, esas decisiones pueden cambiar”, explicó.
Por su parte, Gómez llamó la atención sobre un factor poco visibilizado: el consumo de sustancias, especialmente el alcohol. “La OMS estima que entre uno y dos de cada cinco suicidios están relacionados con sustancias psicoactivas. El alcohol elimina la racionalidad y potencia los impulsos, lo que puede ser fatal”, señaló.
Ambos expertos destacaron el papel de la Ley 2460 de 2025 de Salud Mental, que reconoce este derecho como fundamental y busca fortalecer la atención comunitaria, especialmente en territorios vulnerables. “La nueva ley aterriza el tema en la agenda pública y obliga a municipios y ciudades a invertir en personal especializado”, subrayó Gómez.
El mensaje final fue un llamado colectivo: dejar de ver la consulta psicológica como un signo de debilidad y asumirla como parte del cuidado de la salud. “Está demostrado que las sociedades que normalizan la visita al psicólogo tienen mejor calidad de vida. En Colombia todavía nos da pena. Eso debe cambiar”, concluyó Gómez.
El encuentro en la Universidad del Quindío dejó una conclusión contundente: la prevención del suicidio no depende solo de cifras y leyes, sino de recuperar valores básicos como la empatía, la compañía y la solidaridad.
