Empresas Públicas de armenia, hizo un llamado a la comunidad a crear cultura de limpieza especialmente en las alcantarillas en época de lluvias

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Cada envoltura, botella o bolsa que termina en una calle puede parecer inofensiva, pero su destino final muchas veces es el alcantarillado, donde se convierte en un enemigo silencioso del medio ambiente y de la infraestructura urbana. Conscientes de esta realidad, las Empresas Públicas de Armenia (EPA E.S.P.) intensifican su labor pedagógica para fomentar una cultura ciudadana responsable con los residuos y el cuidado del agua.

El llamado de la entidad es claro: no arrojar basura a las calles ni a los sumideros y entregar los desechos únicamente a los operarios oficiales de recolección. Cumplir con los horarios del carro recolector evita que los residuos sean arrastrados por las lluvias hacia el sistema de alcantarillado, donde causan obstrucciones y, con ellas, posibles inundaciones.

Desde EPA se recuerda que el sistema de drenaje pluvial es una red vital para la ciudad, diseñada para conducir el agua lluvia de manera segura. Sin embargo, su mantenimiento se ha vuelto más complejo debido a la gran cantidad de residuos encontrados en los sumideros y canales: plásticos, muebles viejos, escombros e incluso electrodomésticos.

A través de campañas de sensibilización y acciones conjuntas con la Policía Nacional, la empresa viene transformando puntos críticos en espacios limpios y seguros. Un ejemplo reciente es la intervención en el barrio Tigreros, donde la recuperación de un lugar afectado por la mala disposición de basuras se convirtió en símbolo de cooperación comunitaria.

EPA también advierte que quienes sean sorprendidos arrojando residuos en zonas públicas podrán recibir sanciones económicas, pero insiste en que más allá del castigo, el objetivo es educar y generar conciencia sobre el impacto de los hábitos cotidianos en el equilibrio ambiental.

“Cada ciudadano tiene el poder de prevenir una inundación con un solo acto responsable”, recalca la entidad. Cuidar los sumideros, respetar los horarios de recolección y mantener limpias las calles no son tareas menores: son gestos que protegen el agua, la ciudad y la vida misma.

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