En una maleta viajan sueños, granos de café y el orgullo de una tierra que florece después de la guerra. Desde el corazón del Eje Cafetero, Elizabeth Cruz Valencia y Juan Camilo Arredondo emprenden rumbo a París para representar a Colombia en el Foro de la Paz, llevando consigo mucho más que una bebida: llevan el mensaje de un país que se reconstruye con trabajo, educación y reconciliación.
El evento, que reúne a líderes del mundo para hablar de cooperación y desarrollo, tendrá un rincón especial donde el café colombiano se convertirá en símbolo de unión. Allí, entre diplomáticos y mandatarios, se servirá “Un Café de la Paz”, cultivado por hombres y mujeres que dejaron las armas para sembrar futuro.
Elizabeth, instructora del SENA y apasionada por el barismo, sabe que cada taza cuenta una historia. “El café no solo despierta sentidos, también despierta corazones. Representar al SENA y al Quindío en este escenario es mostrar que la paz se cultiva con conocimiento y con amor por la tierra”, dice con la voz entre emoción y orgullo.
A su lado estará Juan Camilo, un joven de La Tebaida que jamás imaginó cruzar océanos gracias a lo que aprendió en un aula del SENA. “Yo soñaba con servir un buen café, pero nunca pensé que lo haría frente al mundo. Esta oportunidad me enseña que el esfuerzo y la educación abren caminos que antes parecían imposibles”, confiesa con una sonrisa tímida.
Ambos prepararán bebidas con métodos como espresso, Aeropress y V60, pero lo que realmente compartirán será una historia: la de un país que transforma su pasado en esperanza, y que a través del café demuestra que el sabor de la paz también se puede servir en una taza.
Cuando los granos recién molidos liberen su aroma en París, los asistentes no solo probarán café; estarán probando el esfuerzo de comunidades que aprendieron que la reconciliación también se cultiva, grano a grano, día a día.
Pie de foto:
Desde el Quindío, Elizabeth y Juan Camilo llevarán al Foro de París el sabor del café colombiano y la fuerza de la paz.
