Una joven de 17 años, oriunda de Armenia (Quindío), fue una de las víctimas mortales de la masacre ocurrida en un billar de Machala, en la provincia ecuatoriana de El Oro, donde seis personas fueron asesinadas por hombres armados que irrumpieron en el establecimiento y dispararon de forma indiscriminada. La víctima fue identificada como Keila Yiseth Quiceno Salazar, quien se encontraba en el lugar junto a su pareja sentimental, también fallecido en el ataque.
El hecho se registró en horas de la noche del jueves 6 de noviembre, cuando al menos cuatro sicarios en motocicletas ingresaron al local conocido como La Parada y abrieron fuego contra quienes se encontraban jugando y conversando en el interior. De acuerdo con medios locales como Primicias, cinco de los cuerpos quedaron dentro del billar y uno más fue hallado en la calle, tras intentar huir de los disparos.
Entre los fallecidos hay cuatro colombianos, un venezolano y un ecuatoriano. Todos recibieron múltiples impactos de bala. Autoridades ecuatorianas desplegaron unidades de Criminalística y Policía Nacional para realizar el levantamiento de los cuerpos y recolectar las evidencias balísticas que ayuden a esclarecer lo ocurrido.
La tragedia se produjo en un momento crítico para el país. La provincia de El Oro es una de las cinco regiones de Ecuador que permanecen bajo estado de excepción por “grave conmoción interna”, medida decretada el pasado martes por el presidente Daniel Noboa, junto a Guayas, Manabí, Santa Elena y Los Ríos, además del municipio de La Maná, en Cotopaxi, y los cantones Las Naves y Echeandía, en Bolívar.
El mandatario tomó esta decisión luego de que los organismos de seguridad advirtieran sobre una ola de ataques perpetrados por grupos criminales organizados en esas zonas, evidenciando un patrón de extrema violencia. Noboa señaló que su gobierno enfrenta a bandas vinculadas con el narcotráfico y la minería ilegal, las cuales han sido catalogadas como “terroristas” bajo la declaratoria de conflicto armado interno emitida en 2024.
Según el Ministerio del Interior de Ecuador, entre enero y junio de 2025 se registraron 4.619 homicidios, la cifra más alta en la historia del país y reflejo de una crisis de seguridad sin precedentes. Masacres como la de Machala, cometidas en espacios públicos, muestran la capacidad de fuego y el poder de intimidación de las estructuras criminales que operan en la frontera sur.
Mientras avanzan las investigaciones, en Colombia crece la conmoción por la muerte de Keila Yiseth Quiceno Salazar, quien había estudiado en el Instituto Técnico Industrial José María Ramírez H. del barrio Bambusa, en el sur de Armenia. Su familia adelanta los trámites de repatriación del cuerpo para brindarle el último adiós en su tierra natal.
La masacre de Machala no solo deja seis familias destrozadas, sino que se convierte en un nuevo símbolo del dolor que deja la expansión de la violencia criminal en Ecuador, un país que continúa sumido en una lucha desigual contra las redes del narcotráfico y el crimen organizado.
