Con un balance operativo que marcó el 2025 en materia de seguridad regional, la Octava Brigada del Ejército Nacional cerró un año de importantes resultados y dio paso a una nueva etapa bajo el mando del coronel Julián Arango Betancourt, quien asumió oficialmente la conducción de esta unidad militar con jurisdicción en Caldas, Quindío y Risaralda.
Durante la vigencia anterior, y bajo el liderazgo del coronel Edward Vicente Martínez Anteliz, la brigada reportó la captura de 972 personas por distintos delitos, así como enfrentamientos con estructuras armadas ilegales. Estas operaciones dejaron como resultado la neutralización de integrantes del GAO-r frente 57 ‘Yair Bermúdez’ y la incautación de material de guerra e intendencia, acciones que reforzaron la estabilidad y la seguridad en el Eje Cafetero.
El relevo de mando se realizó en una ceremonia militar en el Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.° 8, en la ciudad de Armenia, donde se oficializó la llegada del coronel Arango Betancourt como nuevo comandante. El oficial, oriundo de El Cerrito, Valle del Cauca, asume la responsabilidad de liderar las operaciones militares y de articular esfuerzos con las autoridades civiles y judiciales de la región.
El nuevo comandante es egresado de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova y cuenta con una sólida formación académica en Ciencias Militares, Estudios Internacionales, Ciencias Políticas y Seguridad y Defensa, además de una amplia experiencia en manejo de explosivos y artefactos improvisados. Su trayectoria supera los 25 años de servicio, tiempo en el que ha integrado y comandado diversas unidades estratégicas del país, incluyendo batallones de ingenieros, brigadas contra el narcotráfico y estructuras especializadas en desminado humanitario.
Más allá de su carrera profesional, el coronel Arango destacó que su principal motor es su familia, a la que considera un apoyo fundamental en su labor al servicio del país.
De cara a 2026, el oficial señaló que su prioridad será fortalecer la seguridad regional mediante un trabajo coordinado con las administraciones departamentales y municipales, la Fuerza Pública, las entidades judiciales y ambientales, y con un énfasis especial en la cercanía con las comunidades, como eje clave para prevenir el delito y consolidar la confianza institucional en el Eje Cafetero.
