Un procedimiento coordinado entre autoridades permitió poner fin a una estructura ilegal que organizaba combates de perros con participación de asistentes y competidores provenientes de distintos países, evidenciando la dimensión transnacional de este tipo de prácticas. Según las informaciones divulgadas por las principales agencias internacionales de noticias, el caso ha generado amplio interés por el nivel de organización y la crueldad evidenciada.
La acción fue posible tras varias semanas de seguimiento e inteligencia, que condujeron a ubicar un predio rural en jurisdicción de La Calera, donde se estaría desarrollando un evento clandestino. De acuerdo con lo expuesto por el brigadier general Carlos Germán Oviedo y la senadora Andrea Padilla, el operativo se ejecutó en el momento preciso en que los animales eran enfrentados dentro de un improvisado escenario.
Al ingresar al lugar con orden judicial, las autoridades encontraron a varias personas reunidas alrededor del espectáculo ilegal, incluyendo organizadores y asistentes extranjeros, lo que refuerza la hipótesis de una red que operaba más allá de las fronteras nacionales.
El balance dejó 13 personas capturadas, entre colombianos y ciudadanos de otros países, señalados de participar en la logística, promoción y ejecución de las peleas. Las investigaciones indican que la convocatoria se realizaba mediante plataformas digitales privadas, donde además se estarían promoviendo apuestas ilegales.
El estado de los animales rescatados generó especial preocupación. Varios presentaban lesiones graves y signos evidentes de maltrato, mientras que otros habrían sido utilizados para provocar la agresividad de los perros de combate. En el sitio también fueron hallados animales sin vida, lo que agrava la dimensión del caso.
Los detenidos fueron judicializados por delitos relacionados con el maltrato animal en su forma más severa, y algunos de ellos podrían enfrentar medidas privativas de la libertad. Las autoridades continúan con las investigaciones para establecer si existen más implicados y determinar el alcance real de esta red.
El caso deja al descubierto la persistencia de estas prácticas ilegales, que siguen encontrando espacios ocultos para operar, y reabre el debate sobre la necesidad de endurecer los controles frente al maltrato animal organizado.
