La Octava Brigada del Ejército de Colombia ha logrado sembrar más de 17.000 palmas de cera desde el año 2020 hasta la fecha en el Valle de Cocora, una especie emblemática que simboliza la capacidad de persistir y durar en el tiempo, y que ha sido considerada como el árbol nacional del país, este es uno de los esfuerzos que se han establecido dentro del Plan Ayacucho para proteger el medio ambiente y que es llevado a cabo diariamente por los soldados del Ejército Nacional en colaboración con las autoridades gubernamentales y corporaciones ambientales.
El soldado profesional James Vallejo Ardila es el viverista encargado de realizar labores culturales en el vivero departamental ubicado en el municipio de Salento, Quindío, Vallejo se encarga de recolectar y seleccionar semillas para llevarlas al proceso de germinación y posterior siembra en bolsas, hasta que estén listas para ser llevadas a campo, el vivero cuenta con dos especies de Palma de Cera: la quindiuense y la alpino, que son trasladadas a áreas públicas y privadas donde se identifica un hábitat adecuado para su crecimiento y se requiere de la reforestación de la planta.
Laura Camila Reyes Orozco, contratista en el vivero, también colabora en la propagación de plántulas de árboles de reforestación y seguridad alimentaria en la región, ella destaca el aprendizaje que ha adquirido de Vallejo y valora la diversidad de especies de plantas en la región.
Mientras tanto, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá que se celebra hasta el 2 de mayo, el Ejército Nacional presenta el libro “Defensores del Medio Ambiente”, en el que se destaca el aporte a la mitigación de los graves daños a la riqueza natural de Colombia, el soldado Vallejo cuenta su labor con la palma de cera, que tarda hasta dos años solo en el proceso de germinación, y se enorgullece de ser parte de los esfuerzos del Ejército Nacional en la protección y promoción de los derechos de los colombianos a un ambiente sano a través de la defensa de sus recursos naturales.
