Adelir Antônio de Carli, un sacerdote brasileño que se hizo conocido por volar con globos inflados con helio, falleció en su último vuelo en abril de 2018, de Carli estaba tratando de batir el récord de vuelo con globos de helio sin motor, que hasta entonces pertenecía a dos estadounidenses que volaron durante 19 horas.
De Carli partió desde la ciudad de Paranaguá, en el estado de Paraná, y su destino final era la ciudad de Dourados, en Mato Grosso do Sul, cerca de Paraguay, el viaje de 20 horas comenzó en un día ventoso y lluvioso, pero De Carli no sintió miedo. Dio misa para los curiosos que fueron a despedirlo y se elevó a los cielos.
Después de 20 minutos de vuelo, De Carli comunicó por teléfono celular que había alcanzado una altitud de 5,800 metros sobre el nivel del mar, cuando lo previsto era que volara a 3,000, pidió ayuda y asesoramiento para utilizar el dispositivo GPS que llevaba consigo, pero no sabía usarlo.
A las 21 horas se comunicó con la Policía Militar cuando estaba a unos 25 kilómetros del municipio de São Francisco do Sul, en Santa Catarina. Luego de eso, no se supo más de él, se organizó una búsqueda por tierra y mar durante semanas, pero 75 días después de su vuelo, un barco de Petrobras encontró restos humanos en alta mar cerca de la costa de Maricá, en Río de Janeiro.
El examen de ADN confirmó que los restos eran de De Carli. Nunca se aclaró cómo fue su final, pero se cree que los vientos lo hicieron elevar a una altura colosal y lo llevaron sobre el mar cuando en realidad tenía que volar pegado a la costa, en algún momento, De Carli debió perder el equilibrio o su silla se desenganchó y cayó desde una altura impresionante sin poder abrir su paracaídas.
De Carli era el líder de la parroquia de São Cristóvão en Paranaguá y había creado la Pastoral Rodoviária, un proyecto de atención a los camioneros que transitaban por la región, sus vuelos con globos inflados con helio querían llamar la atención de la gente y recaudar dinero para financiar las obras de un hotel para camioneros, un lugar de descanso para los conductores de paso por Paranaguá.
La trágica muerte de De Carli conmocionó a la comunidad local y se ha convertido en una historia recordada en Brasil como un ejemplo del peligro de perseguir los sueños más atrevidos sin considerar adecuadamente los riesgos.
