La tensión entre Ucrania y Rusia alcanza nuevos niveles de gravedad con la denuncia por parte de Ucrania de la voladura de la presa de Kajovka por las fuerzas rusas. Situada en el río Dniéper, en la provincia de Jersón, al sur de Ucrania, la presa sufrió graves daños y el agua comenzó a desbordarse sin control, según informó el alcalde de la localidad ucraniana de Nueva Kajovka, este ataque se produce horas después de un lanzamiento de al menos 35 misiles de crucero contra Ucrania en un ataque nocturno, que afortunadamente fue neutralizado por la defensa antiaérea del país, sin embargo, la destrucción de la presa de Kajovka ha desencadenado una nueva crisis en la región.
El nivel del agua ha aumentado considerablemente en el municipio, inundando los sistemas de alcantarillado y destruyendo parte de las líneas eléctricas, como resultado, hasta 300 casas han tenido que ser evacuadas y se estima que hasta 80 localidades de la región y alrededor de 16.000 personas se verán afectadas por el desbordamiento.
La OTAN ha condenado enérgicamente este acto calificándolo de “atroz” y destacando la brutalidad de la agresión por parte de Rusia, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha manifestado su indignación y ha subrayado que la destrucción de la presa de Kajovka pone en peligro la vida de miles de civiles y causa graves daños medioambientales, considera este acto como una prueba más de la brutalidad de la guerra llevada a cabo por Rusia en Ucrania.
La situación en el sur de Ucrania es crítica y se requiere una respuesta inmediata para hacer frente a la crisis humanitaria que se avecina, las autoridades ucranianas están trabajando arduamente para proporcionar ayuda y asistencia a las personas afectadas, mientras continúan las tensiones entre ambos países y se busca una solución pacífica a esta grave situación.
