Por Luisa Villarraga
Un joven que cometió un espantoso acto de homicidio, en el que segó la vida de cinco miembros de su propia familia en el 2019, incluyendo a un bebé y dos niños pequeños, ha sido finalmente sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad. Un juez calificó el crimen como un acto “envuelto en una maldad absoluta”.
De acuerdo con los fiscales, Mason, quien tenía apenas 14 años en ese momento, disparó a cada uno de los miembros de su familia en la cabeza dentro de su hogar en Elkmont, Alabama. Esta terrible acción cobró la vida de John Wayne Sisk, de 38 años; su esposa Mary Sisk, de 35 años; y tres de sus hijos: Grayson, de 6 años; Aurora, de 4 años; y Colson, de 6 meses.
En un principio, Mason afirmó ante las autoridades que estaba jugando videojuegos en el sótano el 2 de septiembre de 2019 cuando escuchó disparos y salió corriendo para ver un automóvil que se alejaba. Sin embargo, más tarde confesó la verdad, admitiendo que había sido él quien perpetró los asesinatos de su familia. Además, proporcionó a los detectives información sobre una posible motivación detrás de estos crímenes.
