Por Luisa Villarraga
En un emotivo homenaje, docenas de médicos y enfermeras se alinearon en el pasillo del hospital NYU Langone Health para despedir al protagonista de un experimento médico sin precedentes. Durante dos históricos meses, el riñón de un cerdo genéticamente modificado había funcionado de manera normal dentro del cuerpo del paciente, quien había sido declarado con muerte cerebral.
Este notable experimento, dirigido por el Dr. Robert Montgomery, cirujano de trasplantes, llegó a su fin el miércoles cuando los cirujanos retiraron el riñón de cerdo y entregaron el cuerpo donado de Maurice “Mo” Miller a su familia para su cremación.
Este hito representa el período más largo en el que un riñón de cerdo ha funcionado dentro de un ser humano, incluso después de su fallecimiento. Los científicos han ampliado los límites de la investigación con cadáveres, extrayendo valiosas lecciones que planean compartir con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) con la esperanza de avanzar hacia ensayos de trasplante de riñones de cerdo en pacientes vivos.
El Dr. Montgomery compartió sus pensamientos sobre este logro: “Es una combinación de emociones, un sentimiento de alivio y confianza. Mantener un riñón de cerdo en tan buenas condiciones durante dos meses es extraordinario y nos impulsa a seguir adelante con futuros intentos”. Este experimento podría representar un avance revolucionario en la ciencia de los trasplantes y abrir nuevas puertas para quienes esperan un órgano compatible.
