Una mujer de 39 años de edad, conocida con el nombre de Marta, tiene 19 hijos todos de diferentes padres y esta nuevamente embarazada, se enfrenta una difícil situación para atender a sus hijos para que realicen tareas y eviten actividades riesgosas.
Doña Marta explicó que quedar embarazada de 20 hombres diferentes es un “negocio”, ya que el Gobierno le otorga un incentivo económico por cada hijo, recibiendo alrededor de dos millones de pesos, Doña Marta se niega a dejar de quedar embarazada, a pesar de las dificultades que enfrenta para cuidar de sus hijos.
Sobre el papá del hijo que esta esperado señaló que, no le interesa saber sobre el papá del bebé, “Yo me fui de rumba y, en esa rumbita me gusto el muchacho y quedé, yo la verdad no sé ni donde vive”
A pesar de la dificultad de cuidar de tantos niños, Doña Marta se aferra a esta práctica por considerarla “rentable”. Asegura que las ayudas del Gobierno y la colaboración de vecinos y la iglesia le permiten mantener a su extensa familia.
La vivienda de Doña Marta es pequeña, con escaso espacio para los niños jugar y descansar. La falta de privacidad y recursos básicos se acentúa, evidenciando la difícil situación. A pesar de todo, Doña Marta sostiene su decisión de seguir dando a luz hasta que su cuerpo lo permita, alegando que las niñas, al crecer, buscan independizarse, dejándola sola y sin el apoyo necesario.
Aunque envía a sus hijos a la escuela con la ayuda gubernamental, Doña Marta prioriza organizar la casa y darse algunos gustos para sobrellevar la ardua tarea de cuidar de su numerosa prole. La historia de Doña Marta refleja una realidad compleja en la región del Catatumbo una región marcada por la presencia de grupos guerrilleros y desafíos económicos.
