Por: Anyi Gironza
En la madrugada del sábado 6 de abril, la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Central se sumió en el silencio al perder a una de sus voces más prodigiosas debido a una falla coronaria.
Pompilio Gutiérrez Bahos, conocido cariñosamente como ‘Pompy’, deja un legado imborrable en la escena musical del Quindío. Su talento y pasión por el arte resonarán eternamente en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de escucharlo. A lo largo de su vida, Pompilio dedicó su esencia al cultivo de obras musicales, al canto y a las serenatas, convirtiéndose en la personificación misma de la voz romántica.
Originario del pintoresco municipio de Génova, en el Quindío, “Pompy” fue bendecido con un don excepcional para el canto, una voz que resonaba en los tradicionales tríos y serenatas que él mismo formaba y ofrecía. Para él, estas serenatas eran más que simples actos musicales; las consideraba como encuentros sentimentales entre dos almas, una forma sublime de expresar el amor y el cariño a través de la melodía.
