El Banco de la República decidió mantener la tasa de interés en 9,5% durante su reunión de marzo, reflejando una postura prudente frente a la evolución económica del país. La decisión fue respaldada por cuatro de los miembros de la junta, mientras que tres votaron a favor de reducir la tasa en 50 puntos básicos. Según la entidad, esta medida busca garantizar la estabilidad monetaria mientras se recopilan más datos que permitan evaluar posibles ajustes en los próximos meses.
Uno de los factores clave para la decisión fue el comportamiento de la inflación, que se ha mantenido estable en 5,2% en los últimos meses, con un leve repunte en febrero al 5,3%. Aunque la inflación de alimentos y algunos servicios regulados como gas y transporte ha mostrado incrementos, la inflación subyacente –que excluye estos factores– continuó reduciéndose. Sin embargo, las expectativas de inflación siguen por encima del 3%, lo que refuerza la necesidad de cautela en la política monetaria.
En cuanto al crecimiento económico, el Banco de la República ajustó al alza su proyección para 2025, pasando del 2,6% al 2,8%. Esta revisión se sustenta en la recuperación de la demanda interna, impulsada por el consumo privado y la inversión. Además, el mercado laboral sigue dando señales positivas, con una mayor ocupación y una reducción en el desempleo. No obstante, persisten riesgos en el panorama externo, particularmente relacionados con la incertidumbre en las políticas fiscales y comerciales de Estados Unidos.
Las condiciones financieras a nivel internacional continúan siendo restrictivas, lo que dificulta una rápida normalización monetaria en mercados como el colombiano. A esto se suman factores externos como las políticas migratorias y comerciales de EE.UU., que podrían afectar la economía global. Frente a este escenario, el Banco de la República optó por una estrategia conservadora, asegurando que cualquier ajuste en la tasa de interés se hará con base en datos más concluyentes en los próximos meses.
