Desde primeras horas del sábado, cerca de 250.000 personas comenzaron a reunirse en el Vaticano para rendir homenaje al pontífice, fallecido el pasado 21 de abril a los 88 años de edad.A las 10 de la mañana (hora local), inició la ceremonia que congregó a unos 50 jefes de Estado, figuras de la realeza y numerosos representantes religiosos, quienes acudieron al último adiós de Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano y jesuita en la historia de la Iglesia Católica.
Marcado por su legado de humildad, cercanía y esfuerzos por modernizar la institución, Francisco también rompió tradiciones en su despedida: eligió ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor y no en las grutas de San Pedro, como era costumbre.
Durante la misa fúnebre, celebrada por el cardenal Giovanni Battista Re, se destacó el compromiso del Papa con los migrantes, los marginados y la construcción de puentes entre pueblos. La homilía resaltó su histórica visita a Lampedusa en 2013, donde denunció la crisis humanitaria en el Mediterráneo, así como la misa que presidió en la frontera entre México y Estados Unidos.
El servicio fúnebre no solo fue un acto religioso; también sirvió como espacio de diálogo político. Donald Trump y Volodymyr Zelensky, mandatarios de Estados Unidos y Ucrania respectivamente, sostuvieron un encuentro previo a la ceremonia, en medio de la tensa situación internacional por el conflicto entre Ucrania y Rusia.
Presidentes como Emmanuel Macron, Javier Milei, Luiz Inácio Lula da Silva, y el Rey Felipe VI, se sumaron a la despedida del Papa argentino, mientras miles de fieles, incluidos compatriotas suyos, acompañaron el féretro entre aplausos, oraciones y emociones a flor de piel.
A pesar del fuerte sol que imperó en Roma, la multitud permaneció en la Plaza de San Pedro hasta el final del acto, mientras cientos de cardenales, religiosos y congregaciones de todo el mundo se unieron en una emotiva procesión para despedir a quien será recordado como un símbolo de renovación dentro de la Iglesia Católica.
