Israel comenzó este fin de semana el despliegue masivo de reservistas como parte de los preparativos para una nueva ofensiva militar en la Franja de Gaza. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que decenas de miles de soldados recibirán órdenes de reincorporación en los próximos días, en una operación que también contempla el envío de tropas a frentes clave como Cisjordania, Líbano y Siria.
La decisión fue avalada por el gabinete de seguridad israelí tras una reunión en la que el primer ministro Benjamin Netanyahu aprobó un plan de intensificación militar contra Hamas. Actualmente, tres divisiones de las FDI operan dentro del enclave palestino, y el objetivo inmediato es aumentar la presión para negociar la liberación de los rehenes aún en poder del grupo islamista.
Aunque altos mandos han señalado que no buscan eliminar por completo a Hamas, el enfoque apunta a negociar desde una “posición de fuerza”. El llamado masivo a filas responde, en parte, a una redistribución de tropas: los reservistas suplirán a soldados activos que serán enviados al sur, donde se prevé una escalada del conflicto.
En paralelo, el gobierno enfrenta una creciente presión interna. Familias de rehenes y exmilitares han exigido un alto al fuego para facilitar acuerdos humanitarios, pero el Ejército insiste en que la movilización se da por motivos operativos y no como respuesta a demandas sociales.
Según estimaciones castrenses, Hamas aún conserva estructuras en el centro de Gaza y opera como una red guerrillera en Rafah y zonas del norte. La preocupación en Tel Aviv es que el grupo logre reorganizarse si no se intensifican las acciones militares.
Desde el inicio de la guerra, el 7 de octubre de 2023, más de 52.000 personas han muerto en Gaza, según datos del Ministerio de Salud controlado por Hamas. Israel, por su parte, sostiene que ha eliminado a más de 21.000 combatientes, incluidos los que participaron en el ataque inicial que desencadenó el actual conflicto.
