Laura Gil, primera mujer en ocupar el segundo cargo más alto de la OEA

Nacional

En una jornada histórica para la diplomacia colombiana y la Organización de los Estados Americanos (OEA), la embajadora Laura Gil fue elegida como la nueva secretaria general adjunta del organismo continental, convirtiéndose en la primera mujer y la primera colombiana en ocupar este cargo de alto nivel. Su elección se dio luego de una segunda ronda de votación en la que obtuvo 19 votos, superando el umbral necesario tras no lograrlo en la primera vuelta.

El cargo, considerado el segundo más relevante dentro de la estructura de la OEA, será ocupado por Gil durante el periodo 2025-2030, en reemplazo del diplomático beliceño Néstor Méndez, quien finaliza su mandato el próximo 16 de julio. Esta designación simboliza un avance significativo hacia la equidad de género dentro del organismo regional, que por primera vez confía a una mujer la responsabilidad de desempeñar funciones estratégicas en la toma de decisiones multilaterales.

Laura Gil, ex viceministra de Asuntos Multilaterales y actual embajadora en Austria, tendrá bajo su liderazgo temas claves como la promoción de los derechos de las mujeres, la inclusión de comunidades indígenas y afrodescendientes, la participación juvenil, la igualdad racial, y la resiliencia frente al cambio climático. También asumirá el rol de asesora del Secretario General, actuará como Secretaria del Consejo Permanente y será la representante institucional en ausencia del titular del organismo.

La elección fue celebrada con entusiasmo en la sede de la OEA, donde se destacó el alto nivel de preparación de las tres candidatas. Desde el Gobierno Nacional, la canciller Laura Sarabia expresó su orgullo por la designación de Gil, a quien describió como una mujer comprometida, íntegra y con una amplia trayectoria en la diplomacia multilateral. Sarabia acompañó personalmente a la embajadora durante la sesión y enfatizó que este nombramiento representa no solo un triunfo personal, sino también un paso decisivo para la representación femenina en altos cargos internacionales.

Diversos representantes de los Estados miembros, entre ellos Bolivia y México, reconocieron el simbolismo del momento y coincidieron en que esta decisión contribuye a cerrar brechas históricas en la participación de las mujeres en organismos internacionales.

Laura Gil se enfrenta ahora al reto de transformar esa representación en acciones concretas que fortalezcan los principios democráticos y de inclusión en el continente

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