Tokio, el inicio es una nueva producción colombiana que se suma al panorama del cine de suspenso y terror. Dirigida por Martha Sandoval, la película narra la historia de una niña de nueve años que vive aislada junto a su madre en una casa marcada por la pérdida, el silencio y una inquietante conexión con su padre fallecido. La protagonista, Tokio, mantiene una actitud distante, mientras su entorno se llena de presencias oscuras y comportamientos cada vez más perturbadores.
La cinta se ambienta en un espacio rural envuelto en neblina, donde la atmósfera opresiva y la estética sombría se convierten en elementos narrativos fundamentales. A través de una paleta de colores fríos y un diseño sonoro envolvente, la película construye un universo en el que lo emocional y lo sobrenatural se entrelazan. Lo fantástico no solo aparece como susto, sino como símbolo de los lazos familiares rotos y la incomunicación emocional.
Más allá de sus elementos de género, la película plantea una lectura crítica sobre el poder, el control y la figura femenina en relación con lo místico. El personaje de Epifanio, padre ausente pero presente desde otra dimensión, representa una figura simbólica de sometimiento, en un relato que también aborda temas como la brujería, el vudú y las creencias ancestrales. Así, el terror se convierte en vehículo para reflexionar sobre la obsesión y la violencia silenciosa dentro del núcleo familiar.
Tokio, el inicio también tiene un carácter profundamente personal para su directora, quien rodó la película en su pueblo natal, Mesitas del Colegio. Las locaciones fueron seleccionadas no solo por su valor estético, sino por su carga emocional. Esta ópera prima surge tras una trayectoria de dos décadas de trabajo audiovisual y se desarrolla a partir de una idea original de Enis Rodríguez Salgado, con guion de Mónica María Moreno Mora y codirección de Diego Espinosa.
La película se estrenará en salas de cine en Colombia el 15 de mayo. Es una producción de MSM Films con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y otras entidades. Su distribución está a cargo de Alterna Vista. Tokio, el inicio llega como una propuesta que va más allá del terror convencional, para convertirse en una experiencia sensorial y simbólica que explora los límites entre lo real y lo invisible.
