Durante su visita a Arabia Saudita, el expresidente Donald Trump reveló que su país evalúa la posibilidad de restablecer vínculos diplomáticos con Siria, ahora bajo el mando de un nuevo gobierno tras el colapso del régimen de Bashar al-Assad.
En una cumbre con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo celebrada en Riad, Trump señaló que esta decisión iría de la mano con el levantamiento progresivo de sanciones económicas impuestas durante los años del conflicto, lo que, según dijo, permitiría a Siria “una oportunidad real de reconstrucción y recuperación” tras más de una década de guerra.
La reunión incluyó al nuevo presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, marcando el primer encuentro entre jefes de Estado de ambos países en más de dos décadas. La última vez que algo similar ocurrió fue en el año 2000, cuando el entonces presidente Bill Clinton se reunió con Hafez al-Assad, padre del depuesto líder.
Trump sostuvo que un posible acercamiento con Siria podría contribuir a la recuperación económica del país y a reducir el riesgo de que resurjan grupos extremistas como el Estado Islámico. “Estamos considerando formas de apoyar la estabilidad en Siria, siempre y cuando se mantenga el compromiso con la paz y la reconstrucción”, expresó.
Por su parte, Arabia Saudita y otras naciones del Golfo han mostrado interés en separar a Siria de la influencia iraní, histórica aliada del anterior régimen. La reincorporación de Siria a la esfera diplomática internacional podría facilitar la llegada de inversión extranjera y permitir el inicio de una etapa de reconstrucción institucional.
Ahmed al-Sharaa, un excombatiente insurgente que lideró la ofensiva que puso fin al gobierno de Assad, ha intentado mostrar una nueva cara al mundo. Aunque en el pasado tuvo vínculos con redes yihadistas, asegura haber roto completamente con esas ideologías. Desde que tomó el poder tras la caída de Damasco en diciembre, ha buscado abrir canales con gobiernos occidentales y establecerse como una figura legítima de transición.
Trump también aprovechó su estadía en la región para estrechar lazos con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, en una gira que prioriza la cooperación política, económica y estratégica con los aliados del Golfo.
La Casa Blanca subrayó que cualquier avance en la relación con Siria dependerá del comportamiento del nuevo gobierno y del compromiso con los derechos humanos y la estabilidad regional.
