Egresada del SENA lidera el programa de Arquitectura en la Universidad de San Buenaventura, sede Armenia

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Una mujer que alguna vez soñó con diseñar espacios desde su colegio en Armenia, hoy lidera un programa universitario que forma a las nuevas generaciones de arquitectos. Stephanie Alvis Botero, actual directora del programa de Arquitectura de la Universidad de San Buenaventura en Armenia, encontró su vocación gracias a un proceso formativo que comenzó en las aulas del SENA Quindío.

Su historia no es solo de formación técnica, sino de crecimiento humano. A los 33 años, Stephanie no solo ha ejercido como instructora del SENA y docente universitaria, sino que también ha inspirado a decenas de estudiantes a ver el diseño arquitectónico como una herramienta de transformación social.

“Fue en décimo grado cuando conocí lo que realmente quería hacer. El programa de articulación con el SENA me ofreció una formación en Diseño Arquitectónico, y desde ahí sentí que había encontrado mi lugar”, comenta Stephanie, recordando cómo ese primer contacto con el diseño cambió su perspectiva del futuro.

Tras graduarse del colegio, no lo pensó dos veces y continuó con el tecnólogo en Desarrollo Gráfico de Proyectos de Construcción. Su paso por la entidad fue tan destacado que se convirtió en la primera pasante de su modalidad dentro del mismo SENA, marcando un hito en su proceso educativo.

Con el respaldo de sus conocimientos técnicos, Stephanie avanzó en el campo profesional, participando en proyectos tanto del sector público como privado. Su experiencia incluye desde la creación de renders arquitectónicos hasta la supervisión de obras y la planeación urbana, todo cimentado sobre la base que construyó en el SENA.

Más allá de lo técnico, Stephanie resalta una transformación personal: “En el SENA aprendí a liderar. Participé en el programa ‘Líder sin fronteras’ y eso me mostró un lado de mí que no conocía. Me ayudó a asumir roles de responsabilidad con más confianza”, afirma.

Hoy, como directora de un programa académico universitario, reconoce el impacto positivo de los egresados del SENA en la educación superior. “Llegan con claridad, compromiso y herramientas prácticas que los hacen destacar. Es una ventaja enorme que se refleja en el aula y en el campo laboral”, concluye con orgullo.

La trayectoria de Stephanie es un ejemplo del impacto real que puede tener la formación técnica en la construcción de vidas profesionales exitosas, y reafirma el valor del SENA como semillero de talento para el país.

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