Exasesor ucraniano es asesinado a tiros frente a una escuela en Madrid en un crimen aún sin resolver

Internacional

Este miércoles por la mañana, un asesinato a plena luz del día conmocionó a la comunidad del municipio madrileño de Pozuelo de Alarcón. Un hombre fue abatido a tiros frente a una escuela internacional mientras se disponía a regresar a su vehículo tras dejar a sus hijos. La víctima fue identificada como Andriy Portnov, un exfuncionario de alto perfil del gobierno ucraniano.

Los primeros reportes indican que el ataque ocurrió poco después de las 9:00 a. m. hora local. Al menos un agresor disparó varias veces contra Portnov y huyó rápidamente hacia una zona boscosa cercana. Algunas versiones indican que podría haber contado con el apoyo de un segundo cómplice, que lo habría esperado en una motocicleta. Testigos señalaron haber escuchado hasta seis disparos.

Las autoridades acordonaron el lugar y desplegaron helicópteros y drones en busca de los responsables, sin que hasta el momento se hayan producido capturas. El colegio confirmó que ninguno de sus estudiantes o personal resultó afectado y que los niños se encontraban seguros dentro de las instalaciones.

El exfuncionario, de 51 años, tuvo una carrera política marcada por la controversia. Fue una figura clave durante el gobierno del expresidente ucraniano prorruso Víktor Yanukóvich y llegó a ocupar altos cargos como subdirector de la Administración Presidencial y responsable de la reforma judicial de aquel periodo. Su papel durante las protestas del Euromaidán, en las que se aprobó legislación represiva, lo ubicó en el centro de la tensión política en Ucrania.

Tras la caída de Yanukóvich en 2014, Portnov se refugió en Rusia y más tarde volvió brevemente a Ucrania, aunque terminó saliendo del país nuevamente. Fue objeto de sanciones tanto por parte de Estados Unidos como de la Unión Europea, aunque esta última finalmente retiró su nombre de la lista. El exfuncionario también inició varias demandas legales en Europa y en su país contra medios de comunicación que lo acusaban de ser prorruso o colaborador del Kremlin. De hecho, en abril de 2025 ganó un litigio contra una reconocida publicación ucraniana por difamación.

Portnov residía en España desde hace algún tiempo, en una zona acomodada de Madrid, junto con su esposa, quien posee ciudadanía rusa. Aunque las autoridades aún no han revelado posibles móviles, el historial del exfuncionario ha reavivado las especulaciones sobre un posible trasfondo político en el crimen.

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