Con una jornada cargada de reflexiones, aprendizajes y proyección comunitaria, culminó en Armenia un proceso formativo que apostó por empoderar a las juventudes como agentes de cambio en la construcción de entornos saludables.
La clausura se llevó a cabo en el auditorio Fabio Arias Vélez de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Quindío, donde se reunieron jóvenes de diferentes colectivos sociales, académicos y representantes institucionales, para cerrar oficialmente el ciclo de formación impulsado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el respaldo de entidades locales y universitarias.
Durante varias semanas, los participantes abordaron temas clave como la salud con enfoque de derechos, la gobernanza participativa, el análisis de los determinantes sociales y el uso de herramientas digitales para el activismo. Las metodologías utilizadas —entre ellas el teatro del oprimido, mapas colaborativos y dinámicas de introspección— permitieron un aprendizaje vivencial y profundamente transformador.
Los jóvenes beneficiarios, pertenecientes a colectivos como Benankunafru, YMCA, el Cabildo Indígena Universitario y plataformas de representación juvenil, recibieron sus certificaciones al finalizar el ciclo. Además, compartieron propuestas que visibilizan cómo la salud también se construye desde la cultura, la economía, la educación y la organización social.
“Este espacio no solo nos formó, nos dio voz. Nos permitió imaginar otras formas de estar saludables, más allá del hospital”, comentó una de las participantes.
Para la OPS y los aliados del proceso, este proyecto demostró que las juventudes tienen el potencial de incidir de manera directa en la transformación de políticas públicas cuando se les escucha, se les acompaña y se les forma para ello.
Los organizadores anunciaron su intención de replicar esta experiencia en otras regiones del país, apostando por una salud pensada desde lo colectivo, lo crítico y lo territorial.
