En una operación de vigilancia marítima en aguas del Pacífico, unidades de los Guardacostas de la Armada de Colombia detectaron movimientos sospechosos por parte de una embarcación que se desplazaba a gran velocidad. Según el reporte oficial, los ocupantes del navío, al notar la presencia de las autoridades, arrojaron varios bultos al mar antes de huir del lugar.
La rápida intervención permitió asegurar los paquetes, que fueron recuperados del agua y trasladados a tierra firme para su inspección. El análisis preliminar estuvo a cargo de especialistas del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), quienes encontraron 1.500 bloques rectangulares, cuidadosamente envueltos en plástico de color café.
Posteriormente, las pruebas de identificación realizadas por los técnicos confirmaron que se trataba de clorhidrato de cocaína, con un peso total de aproximadamente una tonelada y media. De acuerdo con las estimaciones, el cargamento tendría un valor cercano a los 10 millones de dólares en el comercio ilegal internacional.
El alijo fue transportado hasta la estación de Guardacostas en Tumaco y puesto bajo custodia de la Fiscalía General de la Nación. Un juez de control de garantías validó la incautación como legal, mientras que se avanza en las investigaciones para identificar a los responsables y desmantelar la red criminal vinculada a este cargamento.
La Armada reiteró su compromiso de seguir combatiendo el narcotráfico en los corredores marítimos, en coordinación con las autoridades judiciales y organismos de inteligencia.
