El abandono de personas mayores se ha convertido en una realidad creciente y preocupante en varias regiones de Colombia, y el Quindío no es la excepción. Aunque muchas de estas personas tienen acceso a una vivienda y a la alimentación básica, sus verdaderas necesidades trascienden lo material: anhelan compañía, amor, autonomía y el respaldo afectivo de una familia que los cuide, los escuche y los valore, incluso si enfrentan dificultades físicas o mentales.
Los casos de abandono emocional y social se multiplican en hospitales, hogares geriátricos y centros asistenciales del departamento. En muchos de ellos, los adultos mayores llegan dejados por familiares que alegan falta de recursos, tiempo o conocimientos para brindarles el cuidado que requieren.
Diana Carolina Londoño, gerente del Hospital Departamental Universitario San Juan de Dios de Armenia, confirmó que en lo que va del año se han atendido múltiples casos de adultos mayores sin ninguna red de apoyo familiar.
“Hemos recibido pacientes completamente solos. De inmediato nos articulamos con entidades públicas del departamento o municipio para gestionar su atención. Incluso, han llegado personas abandonadas desde regiones como el norte del Valle del Cauca y el Tolima, y nuestro equipo de trabajo social se encarga de acompañarlos”, explicó Londoño.
Esta problemática se agrava en contextos de crisis económica o conflictos familiares, donde lamentablemente muchos adultos mayores son percibidos como una carga. Para profesionales de la salud mental y del trabajo social, este tipo de abandono representa una forma de violencia silenciosa, que vulnera derechos fundamentales y profundiza la exclusión de una población ya frágil.
Desde las instituciones de salud y las autoridades locales se hace un llamado urgente a la empatía y la responsabilidad social: cuidar de las personas mayores no debe verse como un peso, sino como un acto de humanidad, dignidad y retribución hacia quienes entregaron su vida al servicio de sus familias y comunidades.
