Cinco personas fueron detenidas tras ser señaladas como presuntos miembros de una organización criminal dedicada al tráfico de especies marinas exóticas. La red operaba extrayendo ilegalmente flora y fauna protegida de las aguas del Caribe colombiano, especialmente en Santa Marta y Bocachica, para luego enviarlas a Bogotá, donde eran almacenadas y vendidas en el mercado nacional e internacional.
Las autoridades descubrieron que los integrantes del grupo recolectaban especies como corales, peces tropicales y caballitos de mar mediante métodos ilegales que alteraban los ecosistemas, como el uso de trampas, redes y mallas que impedían el desplazamiento natural de los animales.
La Fiscalía imputó a los capturados cargos relacionados con delitos ambientales y organización criminal, entre ellos: daño a los recursos naturales, pesca ilícita, aprovechamiento indebido del medioambiente, tráfico de especies y asociación para delinquir. Aunque los acusados no aceptaron los cargos, el proceso judicial continuará su curso mientras se define su situación legal.
El supuesto líder de la operación sería un hombre con base en Bogotá, quien coordinaba las rutas de transporte desde la costa y ofrecía los ejemplares por redes sociales a compradores en países como Perú y Estados Unidos. Sus cómplices, por su parte, se encargaban tanto de la extracción directa en zonas protegidas del litoral como del traslado de los animales hasta la capital, donde eran almacenados y preparados para la venta.
Este caso resalta una vez más los retos que enfrenta el país frente al tráfico de especies, un delito ambiental de alto impacto que pone en riesgo la biodiversidad marina del Caribe colombiano.
