El guardián de la montaña: el sueño verde de sembrar dos millones de árboles en el Quindío

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En el sur de Armenia, en un modesto patio lleno de vida, José Élmer Ramírez Ortiz cuida con esmero un centenar de plántulas. No lo hace por trabajo ni por obligación, sino como parte de un ambicioso sueño personal: reforestar el Quindío con dos millones de árboles. Funcionario del Instituto Departamental de Tránsito entre semana, dedica los fines de semana y las madrugadas a su verdadera pasión: sembrar árboles, uno a uno, con la paciencia de quien sabe que cada hoja puede significar futuro.

La idea nació tras recorrer a pie municipios como Salento y Boquía, donde fue testigo de la pérdida acelerada de cobertura vegetal. José Élmer comprendió que la desaparición de árboles no solo amenaza la biodiversidad, sino también las fuentes hídricas que alimentan al departamento. Sin recursos, pero con voluntad, empezó a recoger semillas en el campo, germinarlas en su casa y plantarlas en zonas verdes de vías y espacios públicos, incluso en zonas olvidadas por el Estado, como La Secreta en Armenia.

Ya ha sembrado cerca de 200 árboles entre samanes, caracolís, cedros y guamos, estos últimos escogidos por su capacidad de alimentar abejas y aves. Sin embargo, su propuesta va mucho más allá: diseñó un vivero con el mapa del Quindío para cultivar especies según las condiciones ambientales de cada municipio. Pero para hacerlo realidad necesita apoyo institucional, algo que hasta ahora le ha sido esquivo. Ha tocado puertas en la CRQ, el ICA y la Gobernación, sin recibir respuestas concretas.

Lejos de rendirse, este ambientalista autodidacta —que también cursa un técnico en manejo ambiental— continúa sembrando con su esposa, confiando en que algún día encontrará aliados que comprendan el valor de su causa. Sabe que el proceso es lento, pero su meta es clara: crear una red de árboles que proteja los ríos, enfrente el cambio climático y devuelva algo de lo que se le ha quitado a las montañas del Quindío. Cuando se pensione, espera dedicar todo su tiempo a esta labor que ya se ha convertido en su forma de vida.

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