Las tensiones en Los Ángeles escalaron con fuerza este fin de semana tras los operativos federales dirigidos contra inmigrantes indocumentados, lo que provocó disturbios en zonas mayoritariamente latinas. En respuesta a los enfrentamientos, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de 2.000 soldados de la Guardia Nacional en la ciudad californiana, lo que ha sido duramente criticado por autoridades locales.
La decisión se produjo luego de que múltiples protestas terminaran en choques con agentes del ICE y de otras agencias federales. El distrito de Paramount se convirtió en epicentro de los disturbios, donde se utilizaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud.
Durante la semana, se registraron al menos 118 detenciones vinculadas a las redadas, 44 de ellas solo el viernes. Según relatos de residentes, muchas personas migrantes permanecen ocultas en comercios y viviendas, temiendo ser arrestadas.
La intervención federal fue acompañada por un comunicado oficial que acusó a las autoridades estatales de permitir el desorden. La administración Trump considera que las redadas son esenciales para frenar lo que califica como una crisis migratoria. Sin embargo, el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, denunciaron que las acciones son arbitrarias, crueles y fomentan el pánico entre comunidades vulnerables.
Mientras tanto, figuras del gobierno federal advirtieron que aplicarán una política de “tolerancia cero” frente a la violencia o la resistencia a los operativos, prometiendo más arrestos si las protestas continúan.
