Las recientes redadas lideradas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en distintas ciudades de California han dejado decenas de detenidos, entre ellos, dos ciudadanos colombianos, según reveló un informe preliminar publicado por la Casa Blanca.
Los operativos, llevados a cabo principalmente en Los Ángeles y San Diego, hacen parte de una ofensiva migratoria impulsada por la administración de Donald Trump en su segundo mandato. La medida ha generado fuertes protestas en ciudades como Los Ángeles, donde incluso se ordenó el despliegue de la Guardia Nacional ante la magnitud de las movilizaciones.
Entre los detenidos figuran Diego Hernando Quiñones Alvarado y Julián Riveros Cadavid, cuyos antecedentes penales fueron señalados como base para su captura. Las autoridades estadounidenses acusan a Quiñones de conducir bajo la influencia de sustancias y de estar vinculado a un caso de robo. Riveros, por su parte, enfrenta cargos por asalto con arma de fuego y posesión ilegal de estupefacientes.
Pese a que no se han revelado detalles como sus edades, ciudades de origen en Colombia o el tiempo que llevaban en territorio estadounidense, la inclusión de sus nombres en el listado de arrestados ha generado preocupación entre la comunidad migrante.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó con firmeza al confirmar que al menos 35 mexicanos también fueron capturados, y defendió el aporte de los migrantes en Estados Unidos, insistiendo en que “no son criminales”.
Las detenciones forman parte de una campaña intensificada por parte del gobierno federal estadounidense para endurecer las políticas migratorias, bajo el argumento de que toda entrada irregular al país representa una violación a la ley.
