Parte de una red de microtráfico que operaba en Dosquebradas, Risaralda, fueron llevados ante la justicia por su posible implicación en actividades ilícitas relacionadas con la venta de estupefacientes en zonas sensibles del municipio. Las autoridades apuntan a que estos individuos harían parte del grupo delincuencial conocido como Apolo, al que se le atribuye control de distribución local de drogas.
La Fiscalía sostiene que, desde 2024, los procesados habrían usado parques, canchas y alrededores de colegios e iglesias del barrio Comuneros como puntos estratégicos para vender marihuana. Este patrón de operación no solo generaba riesgo para la comunidad, sino que además, según la investigación, incluía la participación de menores de edad para facilitar los delitos.
Los implicados fueron imputados individualmente por los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y por involucrar a menores en la comisión de actos delictivos. Ninguno de los procesados aceptó responsabilidad alguna ante los cargos presentados por la Fiscalía durante las audiencias preliminares.
Como medida preventiva, un juez impuso reclusión en establecimiento carcelario para uno de los detenidos, mientras que otros dos deberán cumplir detención domiciliaria. Las investigaciones continúan mientras se determina la dimensión completa de la estructura criminal y su posible red de distribución más amplia.
