Marco Fiscal en Colombia, revela desequilibrio creciente en finanzas públicas

Economía

Un nuevo llamado de atención ha surgido tras la divulgación del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), documento que traza la política económica del Gobierno colombiano hacia 2035. Aunque se esperaba que el informe ofreciera señales de estabilidad, economistas y académicos advierten sobre un panorama preocupante: déficit creciente, ingresos insuficientes y un gasto público sin ajustes de fondo.

Para Henry Amorocho Moreno, docente e investigador en finanzas públicas, los datos presentados por el Ministerio de Hacienda confirman lo que diversos analistas han señalado en los últimos años: el país enfrenta una fragilidad estructural en su modelo fiscal. “Lo que vemos es el reflejo de una planeación deficiente y una ejecución tributaria débil, incapaz de responder a los retos actuales del país”, afirmó.

Uno de los aspectos más críticos es la marcada diferencia entre las expectativas iniciales de recaudo para 2026 y las actualizadas en el MFMP. El presupuesto nacional había proyectado ingresos tributarios cercanos a los 322 billones de pesos, pero el nuevo marco reduce esa expectativa a poco más de 281 billones, una disminución que para Amorocho revela un “vacío de gestión y diagnóstico”.

El Gobierno plantea alternativas para compensar esta caída en los ingresos, entre ellas, una nueva reforma tributaria con la cual espera recaudar cerca de 19 billones de pesos adicionales o, en su defecto, acudir al endeudamiento externo por 38 billones. No obstante, según expertos, ambas opciones tienen límites: la capacidad tributaria está al tope para muchos sectores, y la deuda ya representa un riesgo significativo para la estabilidad macroeconómica.

Más allá del frente de ingresos, el gasto también genera inquietudes. El MFMP contempla una reducción marginal del gasto público como porcentaje del PIB, sin presentar propuestas concretas para lograrlo. La ausencia de medidas para reorganizar el aparato estatal y optimizar la ejecución presupuestal ha sido interpretada por analistas como una omisión grave. “Colombia necesita un rediseño institucional que elimine la duplicidad de funciones y eleve el impacto del gasto público”, señaló Amorocho.

El profesor también advirtió sobre el uso de la llamada “cláusula de escape” fiscal, que permite al Ejecutivo extender el déficit por fuera de los límites previamente establecidos. Fitch Ratings ya ha mostrado su preocupación por esta medida, que podría comprometer la calificación crediticia del país y aumentar los costos de endeudamiento en los mercados internacionales.

El crecimiento económico proyectado, de apenas 2,8 % anual para los próximos cinco años, no es suficiente para revertir esta tendencia. En palabras de Amorocho, “mientras los ingresos permanecen estancados y el gasto continúa su marcha ascendente, las soluciones adoptadas no atacan el problema de raíz”.

Para el experto, Colombia requiere un pacto fiscal serio, basado en decisiones técnicas y alejadas de intereses coyunturales. Esto incluye una reforma tributaria estructural que amplíe la base gravable y revise beneficios fiscales innecesarios, así como una transformación del modelo de gasto que priorice eficiencia, impacto social y sostenibilidad.

En conclusión, el país se enfrenta a un punto de inflexión. Si no se emprenden transformaciones profundas en materia fiscal, el costo lo asumirán las próximas generaciones. La hoja de ruta ya está trazada en el MFMP; ahora, lo que falta es voluntad política para corregir el rumbo.

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