Una operación humanitaria adelantada en zona selvática del municipio de Calamar, Guaviare, permitió a la Fiscalía General de la Nación recuperar los cuerpos de ocho personas reportadas como desaparecidas desde abril. Las víctimas, reconocidas por su liderazgo comunitario y religioso, habrían sido asesinadas por estructuras armadas ilegales que operan en la región.
Con el respaldo táctico de unidades de la Fuerza de Despliegue Rápido No. 11 del Ejército, los investigadores llegaron al sitio donde se ubicó una fosa común. En este punto, guiados por labores de inteligencia y testimonios recolectados durante los últimos meses, se hallaron los restos de quienes fueron identificados preliminarmente como Jesús y Carlos Valero, Marivel Silva, Isaid Gómez, Maryuri y Óscar Hernández, James Caicedo y Nixon Peñaloza Chacón.
Las pesquisas indican que las víctimas fueron citadas por miembros del frente primero ‘Armando Ríos’ de las disidencias de las FARC, bajo el pretexto de someterlas a interrogatorios. La hipótesis que cobra fuerza en el proceso investigativo es que estas personas fueron consideradas una amenaza por su presunta cercanía a un movimiento alterno al grupo ilegal dominante.
La Fiscalía logró establecer que los asesinatos habrían sido ordenados directamente desde el círculo de mando de alias ‘Iván Mordisco’, con el objetivo de impedir el posible surgimiento de una célula del ELN en la región.
Este hallazgo constituye un duro golpe a las acciones criminales que vulneran a las comunidades en zonas de conflicto, y activa de nuevo los mecanismos de justicia para esclarecer la verdad, judicializar a los responsables y brindar apoyo a los familiares de las víctimas.
